¡Héctor Horacio Otero se instala en Mallorca!
Hastiado de la monotonía de la vida madrileña y del acoso de los paparazzi, Otero ha decidido mudarse a una suntuosa villa de Mallorca.Este inmenso caserío, apostado sobre alturas que dominan el Mediterráneo y protegido por un bosque, se encuentra totalmente aislado del mundo.
Una efervescencia sin precedentes para Ses Illetes, el pequeño pueblo vecino: « No sé quien ha venido a vivir por aquí, pero con todos los periodistas que hay, la tienda sale ganando » comenta Antonia, la panadera.
Un golpe de suerte inesperado para esta pequeña comunidad que apenas cuenta con unos 300 habitantes.
Señor alcalde: « Es un honor para nosotros acoger en nuestro municipio a un hombre de tal magnitud». Su tren de vida suscita curiosidad en sus nuevos vecinos, « Le vi pasar el otro día por la calle del Mercado con su enorme coche. ¡No es nada común ver este tipo de motores por aquí! » dice Montserrat, jubilada.
José, el zapatero, está impaciente por conocerlo: « Cuando le apetezca, le esperamos en la plaza de la iglesia para jugar una partidita de petanca »